Malpica de Bergantiños "Tienes que venir" Lugar ideal para hacer turismo de calidad, Tranquilo, Seguro, Playa, Cultura y sobre todo Gastronimia inigualable. Marisco, Pescado y Ternera gallega con vinos albariño y ribeiro entre otros. Su situación geográfica (Centro geográfico de la costa Gallega) permite conocer toda Galicia en rápidas escapadas diarias.
Malpica de Bergantiños, La Villa de la vida
25 jul 2015
CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, PANORAMICA DESDE EL TEJADO
https://www.facebook.com/pages/Malpica-de-bergantiños/754141838031731
www.aloebelleza.com
www.villadelavida.es
https://twitter.com/villadelavida
24 jul 2015
Malpica de Bergantiños las fotos que mas gustan en las redes sociales
Malpica de Bergantiños, La coruña, España las fotos que mas gustan sin ordenar
17 jul 2015
13 jul 2015
Camino del Atlántico o Camino de Santiago
Camino
del Atlántico o Camino de Santiago????
En
los últimos tiempos se ha generado unos intentos de acreditar un fin
de Camino de Santiago en lugares que no son Santiago. Dichos intentos
a mi parecer son válidos, en cuanto al esfuerzo de ganarse el pan de
los municipios de Muxia y Finisterre. Son lugares preciosos que vale
la pena visitar a nivel turístico, por sus paisajes, patrimonio y a
nivel devocional también con su santuario de la Virgen, en el caso
de Muxia. Pero de esto a querer que sea fin de Camino.
El
Camino de Santiago, es Camino y de Santiago. Esta evidencia se ve que
no es para todos evidente, y parece que no es así para algunos, por
falta de perspectiva histórica. ¿Ustedes creen que unos agotados
peregrinos prolongarían su camino después de las calamidades
padecidas? Yo que he hecho casi una quincena de veces “el Camino”
creo que ni de casualidad. Ahora que contamos con una comodidades y
asistencias médicas que ni soñaban los primeros peregrinos, nos
apetece hacer turismo e ir a ver el Finis Terrae romano, en el que
peregrinos modernos y con recursos queman piezas de ropa o botas,
pero ¿se imaginan a peregrinos de hace cien años quemando
alpargatas cuando eran tal vez las únicas que tenían? Me suena más,
que elegantes peregrinos de época llegasen con su calesa a hacer
turismo y comer marisco de la zona, que por cierto es magnífico.
Los
Caminos de Santiago son ilimitados, no sólo están los clásicos. El
Camino comienza cuando sales de casa al encuentro del “Apóstol”
y termina cuando te encuentras con “el Señor Santiago” en su
casa del Obradoiro.
Claro que hay Camino desde Muxia y desde
Finisterre y desde Noia siguiendo la huellas del Apóstol en su ruta
de evangelización, pero la dirección siempre es de donde sales a
Santiago y los demás caminos son ecoturismo, otras rutas
devocionales, o rutas ancestrales anteriores al Apóstol Santiago.
By
Aloes de Canarias, cosmética natural
en
julio 13, 2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Ayuntamiento de Malpica de bergantiños,
bares de copas,
cultura,
diversión,
fotos de Malpica,
gastronomia,
La coruña,
Malpica de bergantiños,
relax,
turismo,
vacaciones,
villa de la vida
3 jul 2015
Barbacoas en pub Leño de Malpica
By
Aloes de Canarias, cosmética natural
en
julio 03, 2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Barbacoa
Ubicación:Malpica de bergantiños,la coruña,España
Malpica de Bergantiños, A Coruña, España
17 jun 2015
15 jun 2015
Santigo de Compostela - La aventura del albañil
La aventura del albañil
Esta es una leyenda que he escuchado en tres sitios diferentes, una en Santiago de Compostela, otra en Mondoñedo y la otra en Orense. Las tres coinciden, yo creo que por su forma de empezar, es una leyenda traída e inventada por algún anónimo trovador que la cantaba para poder recoger monedas de los oyentes.
Bien, la leyenda de Santiago de Compostela :
Vivió hace tiempo en Santiago un humilde albañil o enladrillador, que hacia fiesta todos los domingos y días santos, incluso San Lunes, y a pesar toda su devoción era cada vez más pobre y a pesar de toda su devoción era cada vez más pobre y apenas si podía ganar el pan para sus dos hijos, el recién y su esposa. Cierta noche fue despertado en su primer sueño por unos golpes en la puerta. Abrió y se encontró frente a un canónigo de la catedral, alto, flaco y aspecto cadavérico.
¡Escucha, buen amigo!- Dijo el canónigo- He observado que eres buen cristiano en quien poder confiar ¿Quieres hacerme un pequeño trabajo esta misma noche?.
Con muchísimo gusto, señor, con tal de que cobre como corresponde.
Desde luego; pero has de consentir que te vende los ojos.
No opuso reparo el albañil. De forma que, con los ojos vendados, fue conducido por el canónigo a través de varias retorcidas callejuelas y tortuosos pasajes, hasta que se detuvo ante el portal de una casa. Una vez hubieron entrado, el canónigo cerró, echó el cerrojo y el albañil fue conducido por un resonante corredor y una espaciosa sala en el interior del edificio, donde le fue quitada la venda y se encontró en un patio, alumbrado apenas por una lámpara solitaria. El canónigo le pidió que hiciese una bóveda. Trabajó, pues el albañil toda la noche, pero no logró terminar la faena. Un poco antes del amanecer, el canónigo le puso una moneda de oro en la mano, lo vendó nuevamente y lo condujo a su casa.
¿Prometes volver a completar tu tarea?
Ya lo creo, puesto que se me paga tan bien.
Bueno, pues entonces, volveré mañana de nuevo a medianoche.
Así lo hizo y la bóveda quedó terminada.
Ahora- le dijo el canónigo- tienes que ayudarme a traer los cadáveres que han de ser enterrados en esta bóveda.
Con pasos temblorosos siguió al cura hasta una apartada habitación de la casa, esperando encontrarse con algún espantoso y macabro espectáculo; pero se tranquilizó al ver tres o cuatro grandes jarras apoyadas en un rincón, que él supuso llenas de dinero.
El albañil y el canónigo las transportaron y las encerraron en su tumba. La bóveda fue tapiada, restaurado el pavimento y borradas todas las señales del trabajo. El albañil, vendado otra vez, fue llevado por un camino distinto del que había hecho. Tras haber andado bastante tiempo se detuvieron y el canónigo le dio tres piezas de oro.
Espera aquí- le dijo – hasta que oigas la campana de la catedral tocar maitines. Si te destapas los ojos antes, te sucederá una desgracia.
Cuando sonó la campana, se descubrió los ojos y vio que se encontraba a orillas del Sar.
Se encamino a su casa y gastó alegremente con su familia, las ganancias de sus dos noches de trabajo, quedando otra vez tan pobre como antes.
Continuó trabajando poco y rezando mucho, mientras su familia seguía enflaquecida y harapienta.
Cierto día se dirigió a él un viejo, rico y avariento, conocido propietario de casas. El acaudalado personaje lo miró un momento por debajo de sus inquietantes cejas.
Amigo, me he enterado de que eres muy pobre.
No tengo por que negarlo, señor, pues es cosa que salta a la vista.
Supongo, entonces que harás un pequeño trabajo y que lo harás barato.
Más barato, señor, que ningún albañil de Santiago.
Eso es lo que quiero. Tengo una casa vieja que se está viniendo abajo; de modo que he decidido arreglarla y mantenerla en pie con el mínimo gasto posible.
El albañil fue conducido a un caserón de la rúa del Villar que amenazaba ruina. Se quedó sorprendido, pues, como en sueño, vino a su memoria el recuerdo de aquel lugar.

Digame- preguntó- ¿Quién ocupaba antes esta casa?
¡La peste se lo lleve!- exclamó el propietario. Un viejo canónigo avariento que sólo se ocupaba de si mismo. Murió de repente, y acudieron en tropel curas y frailes a tomar posesión de su fortuna, pero solo encontraron unos ducados en una bolsa de cuero. La gente pretende que se oye todas las nochezs un tintineo de oro en la habitación donde dormía el canónigo, y en ocasiones, gemidos y lamentos por el patio.
Está bien- repuso el albañil con tono firme- permítame vivir en la casa, sin pagar, hasta que se presente mejor inquilino, y yo me comprometo a repararla. Soy buen cristiano y no tengo miedo ni al mismo diablo aunque se presente en forma de talego de dinero.
La oferta fue aceptada de buen grado. Poco a poco fue restaurándola hasta volverla al primitivo estado; ya no se oyó más por la noche el tintineo de oro, sino que comenzó a oírse de día en el bolsillo del albañil. Este obsequió con grandes sumas a la iglesia sin duda para tranquilizar su conciencia, y hasta que se encontró en su lecho de muerte, nunca reveló el secreto de la bóveda a su hijo y heredero.
Santiago Lorenzo Sueiro
Fotografías en :http://alianzagalega.blogspot.com.es/
Fotografías en :http://alianzagalega.blogspot.com.es/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










































